Quijotear

Abres los ojos y en derredor topas con el límite, la estrechez de una ciudad prostituida, o de una macro-esfera que sangra negra y humeante, chasqueando y vociferando por un puñado de sucias monedas. Caminas, sólo, sólo porque así lo implica tu condición, has elegido un río invisible en el asfalto, pero hubieras abrazado una hermandad, un cuerpo-castillo en que ser muralla, y pozo, y escudo, carne agradecida.
Ante tu silencio y tu abismal desconcierto, la mentira del diseño, el snobismo que desdeña las formas nobles y populares. Callas…atraviesa veloz tus mejillas la ráfaga de un desfile carnavalesco, pero sin simpatía, que perturba el ánimo.
La corrección política vocifera, en estridente megafonía, colonizando, pues se coloniza lo que legítimamente no pertenece. Te diagnostican locura, agraviada ésta por una inestable frustración, la frustración de no creerte la mitad de los cuentos que justifican la vida de maniquí ridículo.
En la pintura de esta extravagante y triste calamidad te queda el albergue negro de tu vocación andante, desacomplejadamente medievalesca.
Se equivocan empero sus médicos, pues la oscuridad de tu figura es la dignidad de la pequeña sombra que se precipita a las alturas de los filos alpinos. Tus músculos en tensión abren paso hambrientos de vida, ebrios de sueño en la pesadilla de sus criaturas endebles, de escaparate y revolución de café. Aquí y allá sus muros, en medio la fuerza, frente a la cordura de cordero, en medio la vida, el brote quijotesco que perpetúa con su estampa, que estampa con su existencia como argumento la frontera entre vida y VIDA.

Te buscaste en los ojos de tus semejantes, en las estadísticas de una ignominiosa y depresiva mayoría, que sobrevive merced a una nevera y a unas razones de coja publicidad. Te pretendían en el club del aguanta que siempre nos queda el sábado, del modérate y vocifera cuando la campana del régimen redoble. Has quemado sus tarjetas de visita y exhibes tu mueca de ignorancia y desinterés, blasfemando sobre sus esperanzas. Hete aquí que te armaste caballero, vives en el reino de los quijotes, y su estirpe ya monta guardia lanza en piel.

3 comentarios en “Quijotear

  1. Bienvenido sea, hermano Testus, a su nuevo hogar digital. Espero que su estancia entre nosotros sea fructífera y apasionada y le agradezco el texto que ha publicado.

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