Las vacaciones y su puñal

La siguiente pregunta y lo que se escupe a continuación me han asaltado de golpe mientras pensaba en qué ocupar mis próximas vacaciones: ¿Cómo puede un sistema perdurar cuando ofrece una alternativa de la que se proclama inferior? Las vacaciones nos sorprenden como único espacio de tiempo en el que el individuo goza de su voluntad menos reprimida y lleva a cabo los proyectos en los que espera ya sea realizarse, ya sea disfrutar de su ociosidad preferida.

El error conceptual es tan intrínseco que su verdad me resulta aplastante. Un sistema nunca podrá ser completo mientras no entrañe la totalidad o el fin por sí mismo. El sistema ha de ser principio y fin de esas realizaciones y voluntades del individuo o jamás podrá disponer de la completa implicación de éste. Se ha de ambicionar que no exista, no nada mejor, sino nada más que el propio motor que ha de llevar el rumbo y la rutina de la sociedad.

En el momento en el que esponsoriza una alternativa tan distante y la sitúa por encima de él, está aceptando su derrota como propuesta cierta. No puedes presentar una alternativa que te deje en evidencia, el error es pueril ¿Cómo puede también el hombre aceptar este sistema que se declara perdedor tan rotundamente? ¿Cómo se puede aceptar vivir esperando que se acabe el momento en el que estás viviendo? ¿Qué ha hecho que hayamos caído en el error patrocinado?

No podemos achacarlo a la tendencia humana al ahorro de esfuerzo, no debemos, es demasiado simple e ingenuo. Cuando el labrador feudal trabajaba durante todo el año, ¿ambicionaba darse una temporada libre? Entiendo que no, no porque no la hubiese preferido, sino porque la posibilidad no existía, el sistema no permitía que siquiera se lo plantease. ¿Puede el sordo imaginarse la música?

Salvo excepciones, el hombre contemporáneo te dirá que tiempos pasados fueron peores, y más cuanto más pasados -¿quién querría trabajar durante todo el año? Tras año- pero no es eso lo que estamos tratando. El sistema que no ofrece una alternativa es un sistema al que nada se le escapa y del que, consecuentemente, nadie querrá salir.

Es así que si ha de haber un sistema que sea superior, o simplemente no erróneo de partida,  al resto, será un sistema que sea total por sí mismo. Un sistema en el cuál no se contemple una alternativa y en el que los hombres podamos realizar nuestras ambiciones al completo. No porque las cubra todas sino porque serán inconcebibles las que no lo haga.

1 comentario en “Las vacaciones y su puñal

  1. Yo lo planteo de otro modo; las vacaciones forman parte indisociable del sistema, no lo separo. Un breve espacio de tiempo para no creerse demasiado esclavo. Al fin y al cabo un largo fin de semana. También pensadas para que vuelen aviones, trabajen las agencias, países con playa suban los ingresos turísticos, etc.
    A mi modo de ver «vacaciones» significa «lapso de tiempo que no se trabaja, pero se sabe que se volverá a trabajar».
    No es algo mejor, es lo mismo.

    Desde otro punto: si el texto se refería a que este sistema «no convence», pues es pervertido, estoy de acuerdo.

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