La dispersión o el comienzo del fin (II)

No debe dejar de atenderse a la referencia del S.XVIII, pues se trata de un convulso periodo que marca sin lugar a duda los orígenes de la época contemporanea.

En lo artístico se manifestarán una serie de movimientos y tendencias- del Rococó al Neoclasicismo– con la tónica común y mismo denominador de que no hay principios universales, sino visiones subjetivas. Por otro lado apuntemos tambien que el arte traspasa ya fronteras, volviéndose por ende más internacional.  Aparecen los museos, qué por otra parte, perpetuarán con su realidad e idiosincrasia esta separación (forma-fondo). Los museos implican un modo de mirar al arte, y verlo desde la separación de lo que primitivamente no era sino parte de un conjunto, desglosándose así cada obra – para perjuicio del arte – en “qués, contenidos y formas”.

Obviar e ignorar la interdependencia de las artes, comportará a la larga una impotencia correlativa en la tarea de corresponder y asignar sentido, precisión y necesidad a imágenes, temas y obras. Ello supone además desproveerlas de su realidad histórica. En este pulso, el carácter formal doblega entonces al significado espiritual de la obra, «cientificándose» a las composiciones iconográficas.

Esta ciencia de los fragmentos, supone ya en su premisa  el mayúsculo olvido del sentido representativo de las obras. /La ocultación del Ser que presidirá los siglos posteriores/

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s