Los principados eclesiásticos

(…)Sólo nos resta discurrir sobre los principados eclesiásticos, respecto a los cuales todas las dificultades existen antes de poseerlos, pues se adquieren o por valor o por suerte, y se conservan sin el uno ni la otra, dado que se apoyan en antiguas instituciones religiosas que son tan potentes y de tal calidad, que mantienen a sus príncipes en el poder sea cual fuere el modo en que éstos procedan y vivan.

Estos son los únicos que tienen Estados y no los defienden; súbditos, y no los gobiernan. Y los Estados, a pesar de hallarse indefensos, no les son arrebatados, y los súbditos, a pesar de carecer de gobierno, no se preocupan, ni piensan, ni podrían sustraerse a su soberanía. Son, por consiguiente, los (únicos principados seguros y felices. Pero como están regidos por leyes superiores, inasequibles a la mente humana, y como han sido inspirados por el Señor, sería oficio de hombre presuntuoso y temerario el pretender hablar de ellos. (…)

– Encontrado en El Principe de Nicolas Maquiavelo

Anuncios

Y tú, ¿ eres anarquista ?

ferdinand-hodler-ascent-iii[1]

(…) Pues bien, para que no haya lugar a equívocos, he decidido que soy un anarquista de derechas. Soy anarquista: porque me niego a seguir los parámetros al uso en esta sociedad donde lo importante no es la persona, sino la corriente, que lleva irremisiblemente a quien se ve envuelto en ella a donde realmente no querría ir si reflexionara un poco en las implicaciones que ello supone. Soy anarquista porque proclamo y reivindico para mí esa santa libertad que no es la libertad de la Revolución francesa ni de los liberales, sino la que da la aristocracia del espíritu, a la que no se pertenece por la sangre ni por el dinero, sino simplemente por la cultura; libertad de espíritu que me permite substraerme a los imperativos de la pseudo-moral al uso y a los dictados de las modas del día. Soy anarquista porque no estoy dispuesto a acatar a ninguna autoridad humana si ésta no se refiere a alguna autoridad más elevada como la divina. Porque si toda potestad no viene ya de Dios, y los que la ejercen no actúan en Su Santo Nombre, ¿por qué he de obedecer? ¿No se proclama humillante la sujeción de un ser humano a otro? No ocurría eso en el régimen tradicional, en el que uno ciertamente había de someterse al Estado encarnado en un individuo mortal como todos, pero que reconocía no tener un poder originario sino derivado de lo Alto.

Pero también soy de derechas y lo soy porque defiendo los valores tradicionales de la Civilización Cristiana, que fue la que construyó nuestra Europa, mal que les pese a los laicistas y a los liberales; a todos aquellos que critican y denuestan nuestra cultura y ensalzan las ajenas, sin querer renunciar por ello a la cómoda vida occidental, y, en fin, a quienes desde fuera nos desacreditan y nos atacan pero se mueren por vivir aquí. Soy de derechas porque creo en el orden y en la jerarquía y, por supuesto, rechazo el igualitarismo apisonador que no eleva sino rebaja y no hace sociedades cultas sino zafias. Soy de derechas porque prefiero lo ideal a lo pragmático, lo hermoso a lo utilitario, lo clásico a lo que sólo está de moda, la buena educación y los modales corteses a la informalidad, el buen gusto a la chabacanería, lo personal a lo colectivo (ojo: no digo lo individual a lo social), la élite a la masa, la tradición al progresismo, lo eterno a lo efímero… Sí, soy un anarquista de derechas.

Rodolfo Vargas Rubio

Allere Flammam veritatis

Bajo el título Alentando la llama de la verdad presentamos un nuevo proyecto intempestivo de corte poético y visual:

http://losintempestivos.tumblr.com/

En este nuevo espacio prima la inmediatez y la intención de crear toda una imaginería propia donde la poesia pueda mostrarse de otra manera. Citas, versos y la pureza de imágenes en movimiento poblarán este lugar donde reencontraremos temas clásicos como el honor, la patría o la belleza con otros de vertiente más política y activa inspirados en los convulsos tiempos que corren. Por que a veces avanzar no ha de significar una traición a nuestras raíces.

Ser personas; devenir civilización

“Una civilización es en primer lugar una respuesta metafísica a un llamado metafísico, una aventura del orden eterno, propuesta a cada hombre en la soledad de su elección y de su responsabilidad”

Observamos que para Mounier, pensador cristiano que se tomó muy en serio el asunto de la trascendencia, la civilización era otra cosa muy distinta a una determinada suma de bienes materiales y culturales puestos a disposición de un grupo social dado. En la despersonalización de la civilización ubicó la crisis de ésta, en ser mero agregado de individuos en vez de  una comunidad. ¿Y qué es esto de personalizar? La persona es el centro invisible en que todo se úne, el punto de partida de un ser que se da, en cuyo darse se posibilita la comunidad, dónde la propia apertura es creación. Los individuos no pueden constituir más que estados, la persona es un devenir trágico portador empero de esperanza y puede tramar un tejido comunitario, fundamentado y dignificado desde lo atemporal. Contrariamente a Sartre, Mounier no hace de la libertad el ser de la persona. Así escribe que no somos libres más que en la medida en que no somos enteramente libres pues la libertad personalista no es la libertad arbitraria y sedicente absoluta del individuo sino que se cumple en el seno de la comunidad. Es interesante rescatar de sus reflexiones el modo en que piensa el ser de la persona, formulado desde un existencialismo de la esperanza u optimismo trágico como lo han bautizado algunos autores : El ser sólo es Dios, y la persona es concebida como el movimiento hacia el ser, y consiste en el ser a que apunta. El individuo enajenado rehuye y renuncia con ello a su plenitud, a su dignidad, haciendo de su existencia una vida inauténtica.

Bibliografía: L’ affrontement crètien, Manifeste au Service du Personnalisme de Mounnier, E.   Filosofía cristiana de la existencia, de Lepp, Ignace.

La omisión y el sacrificio

BuddhaEl Buddha se distinguió de quienes lo habían precedido por el uso de la omisión y de la sustitución. No dijo una palabra contra el sacrificio (ni contra las castas, que derivan de éste). Pero si observamos el lugar que la palabra “sacrificio” ocupa en sus discursos, constatamos que es mínimo. Antes de él, era inmenso. Parece como si la prolijidad de los textos buddhistas quisiera exaltar esa omisión, como si se propusiera ocupar todo el espacio disponible para quitar a esa palabra silenciada todos los escondrijos posibles.

El Buddha se explicaba principalmente por contraste. La más fuerte de sus negaciones fue la omisión. No consentía que se nombrara aquello que cada nuevo día era evocado y reiterado, en un murmullo fino como el polvo, que todo lo invadía. No hablar del sacrificio fue para el Buddha como ignorar el aire que respiraba, el suelo que pisaba. En una tierra donde cada hoja temblorosa era un cita, el Buddha se abstenía de las citas.

(…)

Pero las rebeliones más aventuradas, más devastadoras, nacen cuando alguien decide ignorar los sobreentendidos.

– Encontrado en Ka, de Roberto Calasso

De los opuestos

El Odio,(…), es, intelectualmente considerado, la Negación Eterna. Considerado desde el punto de vista de las emociones es una forma de Atrofia, y mata todo lo que no sea él mismo.”

Pero el Amor no trafica en un mercado, ni usa balanza de mercachifle. Su dicha, como la dicha del intelecto, es sentirse vivo. El objetivo del Amor es amar: ni más ni menos.”

– Encontrado en De profundis de Oscar Wilde

El señor Oscar Wilde

Oscar Wilde, dandy

Suprimiendo el juicio

El pilar básico del multiculturalismo (o de «honrar la diversidad», o como se quiera llamarlo) es que las personas tienen que dejar de juzgarse unas a otras -dejar de aseverar (y, gradualmente, dejar de creer) que esto está bien y esto está mal, que una cosa es fea y otra hermosa, que Dios existe y tiene estas o aquellas cualidades. Sigue leyendo

Julio César: o Roma o Muerte

Remitimos en esta ocasión a una obra de teatro de Shakespeare, Julio César, qué aborda interesantes cuestiones acerca de la naturaleza humana,  de su libertad e inevitable inclinación a lo trágico. El todo o la nada, pero el imperativo de la acción y de su responsabilidad asfixiante. Casi podría decirse que la trama y los hechos narrados quedan encubiertos por debates más importantes, como la lealtad, el deber, la conciencia de ciudadanía y la necesidad del Sacrificio. Una Metafísica que merece la pena no dejar pasar por alto.
En los personajes implicados hay una vocación de excelencia conmovedora, y así Bruto como los conspiradores llegan a mancharse de sangre en pro de Roma y a su vez del Hombre, es una agresión a la Soberbia, a la enajenación del Poder.

BRUTO – (a ANTONIO) … La compasión por los males de Roma ha decretado la muerte de César, pues igual que un fuego apaga otro fuego, así una pena alivia otra.

Se establece una relación entre la Necesidad, la Historia y la Libertad, dónde la misma es ocupada por la resolución viril, el compromiso y el propio Honor.
A modo de epílogo podemos citar al respecto unas palabras de Juvenal, que nos hacen más fácil empatizar, o si más no intimar mejor con la sensibilidad de los personajes:

El mayor crimen es preferir la vida al honor y, por vivir la vida, perder la razón de vivir.

La presencia de la Muerte es constante y activa en el criterio de los actores y protagonistas, pero domésticada a su vez por un orgullo aristocrático, castrense, fuera de toda duda trascendente.
Finalmente rescatar de César una de sus intervenciones en la obra:

” De cuantos portentos he conocido, el que más me asombra es que los hombres –la– tengan miedo, pues la muerte, que es el fin inevitable, llega cuando llega “

Ocurrencias – por Xavi Rio

Perdida toda filiación con la virtud, pudo ya aventurarse creyente a la búsqueda de la felicidad.

La corrección política es una enfermedad ideológica provocada por el sedentarismo mental que perjudica seriamente la salud del sentido común y el libre ejercicio de la opinión pública.

La dificultad de sobrevivir en la sociedad del bienestar pasa por el hecho de tener alma.

El culmen de la ingeniería moderna está en barrer todo el derecho del misterio en la óptica sobre la vida, siendo así que por cada uno que asegura conocer la experiencia del milagro, existe una legión de eunucos esterilizadamente uniformados dispuestos a contrariarlo al calor de un café tertuliano.

Quieres diferenciar entre showman y librepensador? Dónde uno genera espectáculo, el otro araña, y su escándalo perpetrado no conquista sonrisas cómplices.

Me catequizas acerca de la mezquindad y coacción de curas y compañía, y te pierdo periódicamente absorto en misas de 90 minutos, con prórrogas crónicas disputadas por y entre opinadores.

Me hablas de progreso mientras dialogas solemne con tu cuaderno de autoayuda en noches hastiadas y te crees los milagros del hombre con bata blanca a sueldo que te escucha con cronómetro.

Enfermo de inacción creía pertenecer al mundo, mas una vez sufrió en el bosque, sólo juzgó decoroso ser un atleta de la vida.

Donde emborracha la literatura sublimando con el deseo, es preciso el diluvio fresco del músculo que conquista… la literatura grabada de cicatrices y lesiones.

Ordeñado ocho horas al día, cuarenta a la semana, … comenzaba a aullar… A todo esto amaneció una clara mañana la granja barnizada de bilis. – que sucia es la libertad- se confesaban secretamente en el sindicato vacuno. – Parece que no estaba conforme en soportar diariamente malas digestiones – apuntaba otro – estos finos…- Y todos asentían con la cabeza y ademán condescendiente.

Texto publicado originalmente en El Intempestivo #2

Pedagogía de la penuria

  “El hambre es buena educadora-me dijo, y al contámelo miraba   todavía  con rabia- casi tan buena como el enemigo … También la cárcel es una  buena  escuela.  En la prisión y a bordo, navegando, se aprende a cultivar la  paciencia“.   Entonces me contó sus once prisiones, sufridas en cuatro Estados, y las llamó buenas vacaciones, de las que de otro modo no hubiera podido disfrutar.

* Extraído de TRES DICTADORES  de Emil Ludwig