Los principados eclesiásticos

(…)Sólo nos resta discurrir sobre los principados eclesiásticos, respecto a los cuales todas las dificultades existen antes de poseerlos, pues se adquieren o por valor o por suerte, y se conservan sin el uno ni la otra, dado que se apoyan en antiguas instituciones religiosas que son tan potentes y de tal calidad, que mantienen a sus príncipes en el poder sea cual fuere el modo en que éstos procedan y vivan.

Estos son los únicos que tienen Estados y no los defienden; súbditos, y no los gobiernan. Y los Estados, a pesar de hallarse indefensos, no les son arrebatados, y los súbditos, a pesar de carecer de gobierno, no se preocupan, ni piensan, ni podrían sustraerse a su soberanía. Son, por consiguiente, los (únicos principados seguros y felices. Pero como están regidos por leyes superiores, inasequibles a la mente humana, y como han sido inspirados por el Señor, sería oficio de hombre presuntuoso y temerario el pretender hablar de ellos. (…)

– Encontrado en El Principe de Nicolas Maquiavelo

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Cicatrices en la Historia

La Historia se ha tornado en bruma y superficie blanda donde la opinión y la suposición hacen fluir la veracidad en las aproximaciones que ante ella acometemos. Antes la Historia tradicionalmente fija, como grabada en piedra, se ha tornado texto revisable. Se ha convertido en una suerte de espacio de discusión. Es pues otra victima más del relativismo descarnado que asola los últimos dos siglos del pensamiento occidental. Otra victima más de ese mal ya endémico producido por la muerte de Dios, referente clásico de todo lo que puede ser fijo.

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29 i 30 de setembre: Versos Lliures al Carrer

La primera edició de les “24 hores de poesia ambulant” es faran el cap de setmana del 29 i 30 de setembre.

Es tracta d’una iniciativa d’un grup de gent de la ciutat per tal de reivindicar la cultura popular, lliure i al carrer, en què no hi hagi diners pel mig (més enllà d’uns mínims…).

Hi pot participar qui vulgui, ja escrigui, reciti, llegeixi, balli interpreti, canti, somiï… Tothom hi és convidat i convidada i només cal apuntar-se al correu jordimartifont[at]gmail.com explicitant a quina hora es vol actuar, recitar, dir…

I si ho decidiu el mateix dia busqueu-nos pels carrers i places de la Part Alta de Tarragona.

Animeu-vos!!

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El hombre y su peana – por Guillem Gual

Supongamos que a todo hombre, al morir, se le coloca en un vasto marco para ser observado por la eternidad. Se le condensa en una única posición de lo que su, ya penosa, ya exitosa, probablemente anónima, vida ha llegado a significar desde el foco de una objetividad imposible.

Supongamos también que el hombre conoce el destino que le espera; preguntémonos qué le preocupa en su inmortalización. ¿Es en la postura? Preferiría no estar sentado. ¿Es en el atuendo? Algún perverso estaría encantado de mostrar su desnudez al vacío. Tal vez sea la posición relativa que ocupa en la vitrina y le mortifique la posibilidad de estar en el fondo.

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Poesía para un nuevo orden

Recopilación lírico-intempestiva

Recopilación inédita de una hornada de autores confinados a la clandestinidad, a quienes aúna un mismo ímpetu de regeneración total del hombre, una reconstitución de sus sensibilidad, el recobro de su realidad espiritual, su dimensión heroica y la reivindicación de lo ético y lo estético en el epicentro de la existencia.

Con estas palabras de Xavi Rio se presenta esta breve, que no pequeña, compilación lírico-intempestiva de poesía y que reúne a diversos autores desconocidos de gran talento. Algunos autores son intempestivos de esta casa como un servido (Rubén Giménez) y Xavi Rio y otros son pequeños artesanos que hemos tenido el gusto de reunir en estas páginas. Tras Homenaje a W., este Poesía para un nuevo orden continúa la serie de libros digitales que pretendemos distribuir libremente en formato PDF para descargar y compartir.

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La omisión y el sacrificio

BuddhaEl Buddha se distinguió de quienes lo habían precedido por el uso de la omisión y de la sustitución. No dijo una palabra contra el sacrificio (ni contra las castas, que derivan de éste). Pero si observamos el lugar que la palabra “sacrificio” ocupa en sus discursos, constatamos que es mínimo. Antes de él, era inmenso. Parece como si la prolijidad de los textos buddhistas quisiera exaltar esa omisión, como si se propusiera ocupar todo el espacio disponible para quitar a esa palabra silenciada todos los escondrijos posibles.

El Buddha se explicaba principalmente por contraste. La más fuerte de sus negaciones fue la omisión. No consentía que se nombrara aquello que cada nuevo día era evocado y reiterado, en un murmullo fino como el polvo, que todo lo invadía. No hablar del sacrificio fue para el Buddha como ignorar el aire que respiraba, el suelo que pisaba. En una tierra donde cada hoja temblorosa era un cita, el Buddha se abstenía de las citas.

(…)

Pero las rebeliones más aventuradas, más devastadoras, nacen cuando alguien decide ignorar los sobreentendidos.

– Encontrado en Ka, de Roberto Calasso

Hijo del delirio – por Rubén Giménez

Coche en llamas en el espacio

– ¡Me voy a pegar un tiro! – dice el protagonista de mi primera novela. – Voy a coger una pistola y me voy a disparar. Pero antes… – continua – me voy a llevar a unos cuantos por delante. Inmediatamente se levanta, coge una botella de bourbon y empieza a beber con desespero. Sigue leyendo

He aquí que cosas – por Iván Garcia

He aquí el mar dando ánimos a su hijo

Dali - Les chants de MaldororHabitaba en una esfera ajena al mundo, en la que vivía solo, sin deleites porque ya no tenía ilusiones, sin dolores porque ya no recordaba los placeres. Sentado en una peonza y pasados unos minutos, haciendo malabarismos para mantener el equilibrio, consiguió mantener la compostura. Justo en ese instante recibió un golpe seco y cóncavo, descubriendo que había puesto su vida, no en el corazón que se quiebra ni en los sentidos que se embotan, sino en el cerebro que no se gasta y sobrevive a todo. El pájaro cantor, tratando su cabeza como si de la rama de un árbol se tratarse, seguía paseando despreocupado. Finalmente decidió lanzarse al vuelo, pero reía sardónicamente como si el hombre fuera la comedia mas barata.

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Un poema de Quevedo

Miré los muros

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

por Francisco de Quevedo. Encontrado en Floresta de rimas antiguas castellanas, por Juan Nicholas Böhl de Faber. Hamburgo: Perthes y Besser, 1821.

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Aut Deus aut Nihil

Traemos a la palestra el siguiente libro- Don Juán de Torrente Ballester- y fundamentalmente lo hacemos por 3 razones. Por un lado es una obra literariamente muy bien construida, elegante y poco gratuita, y poco gratuita en el sentido de que percibimos a la misma como una hija artística parida por necesidad, gestada con calor y días, madurada por el autor y en el autor, sufrida en si mismo.

Se echan a faltar obras tales hoy, pues en su mayoría significativa hoy obedecen éstas a tramas traducibles a películas -aceleradas, básicas, hinchadas de acontecimientos,…- y a contenidos prefabricados. Aplaudimos entonces la originalidad e impronta de escritor que deja traslucir este libro. Sabemos que no es escritor todo el que publica un texto.

En segundo lugar, aquí Don Juán se ve actualizado y reinterpretado por Torrente Ballester, quién de un Don Juán comúnmente concebido como una figura superficial, banal, voluble, … un fantoche mujeriego y errante, a manos del escritor conquista el protagonista un nuevo estadio vital y metafísico. En cierto modo Ballester lo dignifica, lo dota de una historia y a su vez nos traslada a su emplazamiento cósmico, en qué la apariencia se desnuda y se nos desvela la relación del hombre con Dios, el sentido del amor, el orgullo, y el conflicto entre el deber y la libertad.

Finalmente, más allá de la peregrina aventura que se nos narra entre las páginas, pivotan una serie de reflexiones teológicas – entre otras- a considerar. Asistimos a como la sensibilidad y profundidad de la fe de Don Juán se ven truncadas y trastornadas en constatar este que su esperanza en la fusión carnal de dos almas, la metafísica sexual de mutuo derramarse, no es tal como se le ha prometido. En el egoísmo del goce sexual adivina don Juán una burla de Dios, un sin sentido, el pago de una culpa (que remonta a Adán) injusta, la escisión y el abismo entre los hombres, el límite infranqueable tanto físico como metafísico entre seres vivos, que participan de una misma unidad, pero existen de modo freagmentado y precariamente incompleto, insatisfechamente apetentes de un vínculo místico y cósmico, de Absoluto, de Uno.

Don Juán, de naturales dones para con el trato femenino, libra su personal guerra a Dios, suplantando a este su gracia,  y conduciendo de su mano a las mujeres al más cercano estado de lo divino, de lo místico, del erotismo más trascendente. Don Juán es la voz del orgullo y la de un creyente condenado, pues sabe las dimensiones de la batalla que libra no cruzan mayor frontera que la de su contingente, dudosa, terrenal y temporal libertad, y su libertad no es sino desesperanza, altivez frente a lo que juzga él como el olvido de Dios. Don Juán no halla- contra todo su personal pronóstico-  el arrepentimiento, el remordimiento o la vergüenza en sus acciones, y en este silencio percibe la espalda de la divinidad.

Don Juán, católico y pecador, quiere batallar y vencer en sí a Dios por el acto libre del mal y de su integración en la propia conciencia. Una suerte de venganza que le redima ante si mismo. El drama de Don Juán es ese desprecio del Señor que cree albergar y ver reflejado en su incapacidad para el amor, esa soledad de soñador, de soldado de la virtud, que sufre de un eco sordo en la estepa de su sinfonía emocional y afectiva. O Dios, o nada, parece clamar en el fondo; aunque es el resorte de la voluntad lo que parece quedar como el único espacio para el movimiento y la vida, la acción, la violación de la norma.