Arquetipos del Nuevo Mundo

jungle

Tras vivir unos años en la arcadia del ladrillo y los créditos ilimitados, Europa se encuentra ahora en un territorio singularmente diferente. El páramo, o eso pretenden hacernos creer, vacío y desolado en los que nos hallamos, sustituye esa Jauja en la que hasta el último vástago del más pequeño campesino podía optar al sueño del chalet adosado, el coche y las vacaciones en el Caribe. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos hemos hipotecado un futuro brillante que parecía que no nos iba a alcanzar nunca. Somos culpables y debemos pagar con la deflagración y el castigo de la crisis. Peor aún, hemos de pagar con el no crecimiento económico y con el cilicio de los recortes.

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El hombre y su peana – por Guillem Gual

Supongamos que a todo hombre, al morir, se le coloca en un vasto marco para ser observado por la eternidad. Se le condensa en una única posición de lo que su, ya penosa, ya exitosa, probablemente anónima, vida ha llegado a significar desde el foco de una objetividad imposible.

Supongamos también que el hombre conoce el destino que le espera; preguntémonos qué le preocupa en su inmortalización. ¿Es en la postura? Preferiría no estar sentado. ¿Es en el atuendo? Algún perverso estaría encantado de mostrar su desnudez al vacío. Tal vez sea la posición relativa que ocupa en la vitrina y le mortifique la posibilidad de estar en el fondo.

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La imagen espectacular: una negación

Aunque revisado ahora este artículo se escribió originalmente en 2008. Es curioso comprobar como los nuevos medios envejecen mucho peor que los más antiguos y aparentemente obsoletos. El enlace al website referenciado País de mierda http://paisdemierda.org/ sigue activo pero empieza a verse algo desfasado. Además algunos de sus enlaces han dejado de funcionar y seguramente su objetivo haya sido cumplido.

Este breve texte solo pretende mostrar la imagen espectacular desnudada. Se han escogido dos obras contradictorias, y hasta cierto punto opuestas en su propósito, para demostrar la imposibilidad metafísica que se oculta tras el mecanismo espectacular.

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Poesía para un nuevo orden

Recopilación lírico-intempestiva

Recopilación inédita de una hornada de autores confinados a la clandestinidad, a quienes aúna un mismo ímpetu de regeneración total del hombre, una reconstitución de sus sensibilidad, el recobro de su realidad espiritual, su dimensión heroica y la reivindicación de lo ético y lo estético en el epicentro de la existencia.

Con estas palabras de Xavi Rio se presenta esta breve, que no pequeña, compilación lírico-intempestiva de poesía y que reúne a diversos autores desconocidos de gran talento. Algunos autores son intempestivos de esta casa como un servido (Rubén Giménez) y Xavi Rio y otros son pequeños artesanos que hemos tenido el gusto de reunir en estas páginas. Tras Homenaje a W., este Poesía para un nuevo orden continúa la serie de libros digitales que pretendemos distribuir libremente en formato PDF para descargar y compartir.

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Ser personas; devenir civilización

“Una civilización es en primer lugar una respuesta metafísica a un llamado metafísico, una aventura del orden eterno, propuesta a cada hombre en la soledad de su elección y de su responsabilidad”

Observamos que para Mounier, pensador cristiano que se tomó muy en serio el asunto de la trascendencia, la civilización era otra cosa muy distinta a una determinada suma de bienes materiales y culturales puestos a disposición de un grupo social dado. En la despersonalización de la civilización ubicó la crisis de ésta, en ser mero agregado de individuos en vez de  una comunidad. ¿Y qué es esto de personalizar? La persona es el centro invisible en que todo se úne, el punto de partida de un ser que se da, en cuyo darse se posibilita la comunidad, dónde la propia apertura es creación. Los individuos no pueden constituir más que estados, la persona es un devenir trágico portador empero de esperanza y puede tramar un tejido comunitario, fundamentado y dignificado desde lo atemporal. Contrariamente a Sartre, Mounier no hace de la libertad el ser de la persona. Así escribe que no somos libres más que en la medida en que no somos enteramente libres pues la libertad personalista no es la libertad arbitraria y sedicente absoluta del individuo sino que se cumple en el seno de la comunidad. Es interesante rescatar de sus reflexiones el modo en que piensa el ser de la persona, formulado desde un existencialismo de la esperanza u optimismo trágico como lo han bautizado algunos autores : El ser sólo es Dios, y la persona es concebida como el movimiento hacia el ser, y consiste en el ser a que apunta. El individuo enajenado rehuye y renuncia con ello a su plenitud, a su dignidad, haciendo de su existencia una vida inauténtica.

Bibliografía: L’ affrontement crètien, Manifeste au Service du Personnalisme de Mounnier, E.   Filosofía cristiana de la existencia, de Lepp, Ignace.

Y si …

Si queda elección en este asedio a nuestras almas, guardara mi figura la vanguardia del templo.

Si es ingenuo hablar de Dios,

condenare a mis hijos a gravar hondamente este ingenuo valor.

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La omisión y el sacrificio

BuddhaEl Buddha se distinguió de quienes lo habían precedido por el uso de la omisión y de la sustitución. No dijo una palabra contra el sacrificio (ni contra las castas, que derivan de éste). Pero si observamos el lugar que la palabra “sacrificio” ocupa en sus discursos, constatamos que es mínimo. Antes de él, era inmenso. Parece como si la prolijidad de los textos buddhistas quisiera exaltar esa omisión, como si se propusiera ocupar todo el espacio disponible para quitar a esa palabra silenciada todos los escondrijos posibles.

El Buddha se explicaba principalmente por contraste. La más fuerte de sus negaciones fue la omisión. No consentía que se nombrara aquello que cada nuevo día era evocado y reiterado, en un murmullo fino como el polvo, que todo lo invadía. No hablar del sacrificio fue para el Buddha como ignorar el aire que respiraba, el suelo que pisaba. En una tierra donde cada hoja temblorosa era un cita, el Buddha se abstenía de las citas.

(…)

Pero las rebeliones más aventuradas, más devastadoras, nacen cuando alguien decide ignorar los sobreentendidos.

– Encontrado en Ka, de Roberto Calasso

Hijo del delirio – por Rubén Giménez

Coche en llamas en el espacio

– ¡Me voy a pegar un tiro! – dice el protagonista de mi primera novela. – Voy a coger una pistola y me voy a disparar. Pero antes… – continua – me voy a llevar a unos cuantos por delante. Inmediatamente se levanta, coge una botella de bourbon y empieza a beber con desespero. Sigue leyendo

Hundimiento, naufragio y vuelta a la Historia

La sociedad de masas […] no quiere cultura, sino ocio (entertainment). El resultado no es una cultura de masa […] sino un ocio de masas, que se alimenta de los objetos culturales del mundo. […] La actitud del consumo implica la ruina de todo lo que toca.
Hanna Arendt

De un siglo para acá, el mundo se vuelve cada vez más irreconocible, y es que el número de cambios, la cantidad de información cambiante y de continuo procesándose, y la agotadora recepción de invasivos estímulos cotidianos terminan por inyectarnos un sentimiento ahistórico. Un cierto como si estuviéramos flotando en un universo paralelo en el que se perpetúa todo, y donde no hay literalmente nada fuera. En un gran supermercado… En un blindado y compacto sistema. Una atmósfera irrespirable a no ser que se renuncie de una vez por todas al ejercicio del sentido común y de una sensibilidad de mínimos. El Sistema tiene firmes paredes que no precisan de fuerzas de orden uniformadas. Toda una ingeniería del gregarismo –del mito individualista- ha ocupado el lugar de las familias y el de los espacios que tradicionalmente han sido los reguladores de la cultura, así como también de la sensibilidad y deontología colectiva.

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He aquí que cosas – por Iván Garcia

He aquí el mar dando ánimos a su hijo

Dali - Les chants de MaldororHabitaba en una esfera ajena al mundo, en la que vivía solo, sin deleites porque ya no tenía ilusiones, sin dolores porque ya no recordaba los placeres. Sentado en una peonza y pasados unos minutos, haciendo malabarismos para mantener el equilibrio, consiguió mantener la compostura. Justo en ese instante recibió un golpe seco y cóncavo, descubriendo que había puesto su vida, no en el corazón que se quiebra ni en los sentidos que se embotan, sino en el cerebro que no se gasta y sobrevive a todo. El pájaro cantor, tratando su cabeza como si de la rama de un árbol se tratarse, seguía paseando despreocupado. Finalmente decidió lanzarse al vuelo, pero reía sardónicamente como si el hombre fuera la comedia mas barata.

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