De los opuestos

El Odio,(…), es, intelectualmente considerado, la Negación Eterna. Considerado desde el punto de vista de las emociones es una forma de Atrofia, y mata todo lo que no sea él mismo.”

Pero el Amor no trafica en un mercado, ni usa balanza de mercachifle. Su dicha, como la dicha del intelecto, es sentirse vivo. El objetivo del Amor es amar: ni más ni menos.”

– Encontrado en De profundis de Oscar Wilde

El señor Oscar Wilde

Oscar Wilde, dandy

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Ocurrencias – por Xavi Rio

Perdida toda filiación con la virtud, pudo ya aventurarse creyente a la búsqueda de la felicidad.

La corrección política es una enfermedad ideológica provocada por el sedentarismo mental que perjudica seriamente la salud del sentido común y el libre ejercicio de la opinión pública.

La dificultad de sobrevivir en la sociedad del bienestar pasa por el hecho de tener alma.

El culmen de la ingeniería moderna está en barrer todo el derecho del misterio en la óptica sobre la vida, siendo así que por cada uno que asegura conocer la experiencia del milagro, existe una legión de eunucos esterilizadamente uniformados dispuestos a contrariarlo al calor de un café tertuliano.

Quieres diferenciar entre showman y librepensador? Dónde uno genera espectáculo, el otro araña, y su escándalo perpetrado no conquista sonrisas cómplices.

Me catequizas acerca de la mezquindad y coacción de curas y compañía, y te pierdo periódicamente absorto en misas de 90 minutos, con prórrogas crónicas disputadas por y entre opinadores.

Me hablas de progreso mientras dialogas solemne con tu cuaderno de autoayuda en noches hastiadas y te crees los milagros del hombre con bata blanca a sueldo que te escucha con cronómetro.

Enfermo de inacción creía pertenecer al mundo, mas una vez sufrió en el bosque, sólo juzgó decoroso ser un atleta de la vida.

Donde emborracha la literatura sublimando con el deseo, es preciso el diluvio fresco del músculo que conquista… la literatura grabada de cicatrices y lesiones.

Ordeñado ocho horas al día, cuarenta a la semana, … comenzaba a aullar… A todo esto amaneció una clara mañana la granja barnizada de bilis. – que sucia es la libertad- se confesaban secretamente en el sindicato vacuno. – Parece que no estaba conforme en soportar diariamente malas digestiones – apuntaba otro – estos finos…- Y todos asentían con la cabeza y ademán condescendiente.

Texto publicado originalmente en El Intempestivo #2

Los emboscados

Entre la nave y el bosque, el hombre libre ha de elegir. ¿Es preciso emboscarse y ser proscrito o seguir en la mentira de la seguridad?

Llamamos Emboscado a quien, privado de patria por el gran proceso y transformado por él en un individuo aislado, acaba viéndose entregado al aniquilamiento. Este destino podría ser el destino de muchos y aun el de todos – no es posible dejar de añadir, por tanto, una precisión. Y esta consiste en lo siguiente: el emboscado está decidido a ofrecer resistencia y se propone llevar adelante la lucha, una lucha que acaso carezca de perspectivas. Un emboscado es, pues, quien posee una relación originaría con la libertad; vista en el plano temporal, esa relación se exterioriza en el hecho de que el emboscado piensa oponerse al automatismo y piensa no sacar la consecuencia ética de éste, a saber, el fatalismo.

-Rescatado de La emboscadura de Ernst Jünger. Tusquets Editores

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Elección del entorno

“Evítese vivir en un entorno en el que no se pueda callar dignamente, ni comunicar los pensamientos más altos, de modo que quedan para la comunicación nuestras quejas y necesidades, y toda la historia de nuestras desdichas. En estas circunstancias acabamos descontentos con nosotros mismos y con el entorno, incluso tenemos que sumar el fastidio de sentirnos siempre como plañideros a la situación de emergencia que nos obliga a quejarnos. Hay que vivir, por el contrario, allí donde uno se avergüenza de hablar de si mismo, y no necesita hacerlo- ¡Pero quién piensa en estas cosas! Hablamos de nuestra fatalidad, nos plantamos con espalda ancha y suspiramos: ¡Soy un desventurado Atlas!”

Aurora, Friedrich Nietzsche