La omisión y el sacrificio

BuddhaEl Buddha se distinguió de quienes lo habían precedido por el uso de la omisión y de la sustitución. No dijo una palabra contra el sacrificio (ni contra las castas, que derivan de éste). Pero si observamos el lugar que la palabra “sacrificio” ocupa en sus discursos, constatamos que es mínimo. Antes de él, era inmenso. Parece como si la prolijidad de los textos buddhistas quisiera exaltar esa omisión, como si se propusiera ocupar todo el espacio disponible para quitar a esa palabra silenciada todos los escondrijos posibles.

El Buddha se explicaba principalmente por contraste. La más fuerte de sus negaciones fue la omisión. No consentía que se nombrara aquello que cada nuevo día era evocado y reiterado, en un murmullo fino como el polvo, que todo lo invadía. No hablar del sacrificio fue para el Buddha como ignorar el aire que respiraba, el suelo que pisaba. En una tierra donde cada hoja temblorosa era un cita, el Buddha se abstenía de las citas.

(…)

Pero las rebeliones más aventuradas, más devastadoras, nacen cuando alguien decide ignorar los sobreentendidos.

– Encontrado en Ka, de Roberto Calasso

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